El comienzo del otoño parece propicio para planes de sofá, manta y peli. Pero nos conocéis bien y sabéis que nosotros no podemos parar quietos y por eso esta vez, vamos a compartir con vosotros datos interesantes y leyendas de Bera, nuestra casa. Porque a veces nos olvidamos de que el lugar en que hemos crecido ha sido testigo de cantidad de aventuras y mitos, y de que merecen ser recordados.

El pasado más antiguo del que se tiene constancia se remonta al reinado de Carlos III en el siglo XV, cuando el proceso la inquisición condenó a la hoguera por herejes a cantidad de vecinos de Bera, acusados de brujería y ocultismo.

Por si fuera poco en la casa que acoge la carpintería Larunbe, construida en 1796 y portadora del escudo de armas de los Legia pernoctó camino de Francia, tras fugarse de la batalla de Vitoria ni más ni menos que José Bonaparte, al que muchos de vosotros reconoceréis más fácilmente por el sobrenombre de Pepe Botella.

En nuestro municipio contamos también con la casa familiar del ilustre Pío Baroja, la Casona Itzea, donde además de él vivió también su conocido sobrino Julio Caro Baroja. A día de hoy la casa es una biblioteca con más de 30.000 volúmenes, y una visita a la misma hace retroceder al visitante en el tiempo a principios del siglo XX por su decoración intacta y ambiente clásico.

En cuanto a mitos y leyendas contaros la más emblemática, la del caserío Alkaibeherea, del que se cuenta que antaño siete u ocho mujeres que vivían allí deshojaban maíz de noche y donde sucedió una vez, que una joven del caserío retó a las demás a que era capaz de traer del monte una rastra que tenía para trabajar… salió a buscarla, y nunca más regresó. Desde la casa oyeron una siniestra voz que susurraba: Gauna gabazkuentzat, eguna egunazkuentzat Alkaibehereko neskatxa guretzat -la noche para el de la noche, el día para el del día: la muchacha de Alkaibeherea para nosotros-. Dicen que la secuestró el genio Gabazko, y que la rastra cayó sobre una ermita destruyéndola.

Como habéis podido leer nuestro pueblo alberga secretos e historias que no debemos olvidar, al contrario, debemos encargarnos de que sean transmitidas a lo largo del tiempo… para conservarlas siempre vivas.