Hoy venimos decididos a rendir homenaje a uno de los grandes protagonistas en nuestras tartas y pastelitos: El Pistacho. Y es que este fruto seco no es uno más, sino que históricamente ha estado ligado a leyendas y mitos y es esencial en la respostería tradicional más típica de infinidad de lugares.

El árbol del pistacho ha crecido tradicionalmente en amplias zonas de Asia Occidental y Asia Menor.

Egipcios, griegos y romanos cultivaban ya este preciado fruto seco, que se expandió por la geografía mundial a través del Mediterráneo.
Siempre ligado al estatus y la nobleza, el pistacho ha dado lugar a historias que se han abierto hueco hasta nuestros días como una de las más populares, la de la Reina de Saba en el Imperio Persa.

Cuentan las leyendas que tan afamada reina prohibió (decreto real de por medio) el consumo y cultivo para uso personal de pistachos a toda persona no perteneciente a la realeza. Le parecía un manjar tan completo y sublime, que no lo consideraba apto para paladares mundanos.

Al mismo tiempo el pistacho fue, aliado indispensable para expediciones, travesías por tierra y mar y aventuras mil ya que cuenta con un alto valor nutricional y se conserva en buenas condiciones aun pasado largo tiempo desde su recolección.

Por la parte que nos toca poco más qué decir, que como sabéis nos gusta jugar con texturas, formas y colores, y que el pistacho es para nosotros un aliado como pocos que además ofrece a nuestras tartas un sabor particular y refinado. Os esperamos en nuestra casa, con joyitas como la de la foto. Ya estáis tardando….